lunes, 2 de febrero de 2015

Babelcube: una manera de dar tus primeros pasos como traductor


Hoy me he propuesto presentaros un recurso que creo que puede llegar a ser de gran utilidad para todos aquellos traductores que acaban de salir del horno y que a duras penas tienen experiencia en el campo de la traducción. ¿Cuántos de vosotros habéis finalizado los estudios y os habéis sentido desubicados? Que si llamas a la puerta de tal empresa de traducción, que si rastreas todas las editoriales de una ciudad entera para ver si necesitan a alguien, que si te querrán como corrector en un periódico… Bueno, ya sabéis, nada nuevo que yo os cuente. La experiencia, al fin y al cabo, es un todo, y cuando no la tienes es justo lo contrario. A fin de fortalecer y, de paso, revitalizar esa tenacidad incansable con la que rastreáis el mercado en busca de oportunidades, os doy la bienvenida Babelcube, un portal que reúne a escritores que necesitan la traducción de sus libros y a traductores que, tal y como yo lo veo, suspiran por adquirir experiencia en el campo de la traducción además de querer sacarse algún dinerillo.


Tal y como veréis al entrar en el sitio web, Babelcube trabaja con más de 25 lenguas (me temo que ni el catalán ni el euskera se encuentran entre ellas) y su mayor atractivo es la posibilidad de escoger un libro que os apetezca traducir para luego proponer a su autor su traducción. "¿Y cómo funciona?" Os estaréis preguntando muchos. Bien, el traductor, tal y como os he explicado, escoge un libro de la lista presentada y propone a su autor su traducción. Este paso se completa mediante una pequeña prueba de traducción de un fragmento del libro que, una vez terminada, pasará a leer el autor o alguien de su confianza que conozca el idioma meta (lo sé, no es ni de lejos el mejor método, mas me limito a exponer los hechos). Si la traducción resulta del agrado del escritor: ¡premio! Vais a llevar a cabo la traducción del libro que os interesaba. ¡Dinero! Oigo que vuestra voz interior exclama atravesando el tejido temporal y espacial hasta llegar al lugar donde me hallo. Señores, señoras: calma. Sí, dinero, pero no directo y ni siquiera con total seguridad. La esencia de Babelcube es justamente esta. Aunque si una editorial os adjudicase la traducción de un libro ya tendríais asegurado el pago (como debe ser), el recurso que hoy se analiza no funciona así. Dejad que me explique, ¡no huyáis despavoridos!


Imagen de la lista de géneros que aparece en Babelcube

En Babelcube se puede escoger de entre una gran variedad de géneros.

Veréis, Babelcube propone el siguiente sistema: el traductor realiza de manera gratuita la traducción de un libro inédito en la lengua meta y, más tarde, una vez traducido, la faena realizada por el traductor quizá se ve recompensada en caso de que el libro traducido empiece a venderse. De este modo, los beneficios de las posibles vendas se reparten en tres partes: el autor, Babelcube y, cómo no, el traductor. He aquí la importancia de saber escoger el libro que queréis traducir, pues si optáis por uno que ya posee un respaldo importante de lectores a lo largo y ancho del globo es probable que su traducción acabe vendiéndose mejor que otro que no conoce ni Dios. Para dejarlo todo claro, os remito a la tabla de ganancias y a la explicación de cómo funciona de la misma página y adjunto el gráfico que presentan.

Imagen de la tabla de ganancias que aparece en Babelcube

Sistema de ganancias de Babelcube

No, no es el santo grial y no, a no ser que tengáis buen ojo y traduzcáis el siguiente Fifty Shades of Grey, dudo que os hagáis ricos. No obstante, es un recurso a tener en cuenta, cuya utilidad, desde mi punto de vista, se divide en dos vertientes.

1.    Si nunca habíais traducido nada como profesionales, es una buena manera de echar a rodar, puesto que vuestros currículos y perfiles de LinkedIn van a poder gozar de algo más de esplendor que el mero título de Traducción e Interpretación, que automáticamente pasará a estar escoltado por una vistosa entrada en la que se refleje la primera traducción de un libro como profesionales. No me negaréis que esta no es razón suficiente como para darle una oportunidad. Al fin y al cabo, tal y como empezaba la entrada, la experiencia es un todo y la inexperiencia, pues… ya os sabéis el resto. Seguro que aquel señor que valora si sois merecedores de aquel puesto de trabajo lo tiene ahora un pelín más difícil.

2.   Es una buena manera de obtener vuestras primeras recompensas salariales como traductores. Nunca se sabe, podéis acertar de pleno y obtener algún que otro ingreso decente. Al fin y al cabo, si el libro se vende, vosotros vais a ser los traductores detrás de su traducción y los que vais a cobrar a medida que suben las ventas.


Y ahora, con todos vosotros, un toque de realidad. Soy consciente de que son muchos en nuestro gremio los que desaconsejan traducir sin establecer previamente el pago correspondiente a la traducción. De hecho, lo diré bien claro antes de dar por terminada la entrada: no creo que esta práctica deba llevarse a cabo en más de una o dos ocasiones, para alzar el vuelo y tener algo a lo que aferrarse en entrevistas o procesos de selección, pues si no, siendo un asiduo de este sistema, lo único que se consigue es desprestigiar una profesión cuyo pago es merecido desde la traslación de la primerísima palabra sin necesidad de inventos ni rodeos. Las cosas claras: en la profesión real, si habéis traducido 1.000 palabras a 0,06 euros/pal., os tienen que pagar 60 euros y, de nuevo, siguiendo por la senda de la claridad, dudo mucho que con este sistema acabéis cobrando ni siquiera 60 euros por traducir uno de sus libros. Sea como sea, yo os informo de que es un recurso que está ahí y, a partir de aquí, sois vosotros los que tenéis que valorar si os es más conveniente dedicar esfuerzos a este inusual sistema o si, por el contrario, queréis agarrar al toro por los cuernos a la antigua usanza.


Por último, antes de dejaros con un vídeo, quería agradecer el chivatazo de la existencia de este recurso a Sílvia Jurado Hermida, una antigua compañera de clase que ya se ha embarcado en la aventura de Babelcube y a quien, desde Palabra de Escribano, deseamos mucha suerte.



Hasta aquí la entrada de hoy. ¡Hasta pronto!

EDITO: Una compañera del METAV, Inés Fernández Taboada, me ha hecho llegar esta entrada en la que habla sobre su experiencia en Babelcube. Os aconsejo leerla encarecidamente, puesto que a mí me ha resultado muy (pero que muy) esclarecedora.

jueves, 15 de enero de 2015

XIX Premio de Traducción Andreu Febrer 2015

Bueno, lo anuncié antier (como diría la RAE) por twitter, pero como dudo que mi cuenta de twitter tenga mucha capacidad de difusión dada su irrisoria cantidad de seguidores, me he decidido a escribir una entrada sobre este singular premio de traducción por el que tengo cariño y aprecio.


Imagen de Buzz Lightyear monstrándole a Woody la cantidad de estudiantes de traducción que desconocen la existencia del único premio de traducción para estudiantes en España con premio económico


Qué es y por qué participar

Para aquellos que nunca hayáis oído hablar del Premio de Traducción Andreu Febrer, podemos afirmar que es un certamen de traducción que la Universidad de Vic convoca anualmente en el que puede participar todo aquel estudiante de tercer o cuarto curso que esté estudiando Traducción e Interpretación en una facultad española. La competición consiste en presentar una traducción de un texto de entre 1.500 y 2.500 palabras que pertenezca a una de las siguientes modalidades: EN/FR/DE>ES o EN/FR/DE>CAT. Por supuesto, tal y como aclara el comité organizador formado por la Doctora Lydia Brugué y el profesor Ángel Tortades (ambos exprofesores míos, por cierto) aquí, el texto debe tratar sobre una tema en concreto. Este año las traducciones tendrán que discurrir sobre la Literatura infantil y juvenil. Por poneros otros ejemplos, recuerdo que en la edición de 2014 se tenían que entregar textos sobre música y que, en la de 2013, se pedían traducciones sobre redes sociales.

"¿Y a este hombre por qué le da por escribir sobre este premio?", seguramente os preguntáis. Bien, en primer lugar, creo oportuno dar a conocer un premio de traducción que va dirigido exclusivamente a estudiantes de Traducción e Interpretación. Considero que es una excelente manera de apremiar a los estudiantes de un campo que a menudo se ve acosado por un pesimismo general que puede acabar haciendo mella en unos estudiantes que están a punto de enfrentarse al mundo laboral. Además, —comunicadme si no estoy en lo cierto— me arriesgaría a afirmar que este es el único galardón de traducción dedicado a estudiantes que se celebra en todo el Estado. En segundo lugar, tal y como comentaba al principio, tengo estima por el premio, pues además de ser la universidad en la que me formé quien lo organiza, fui ganador de la modalidad EN>ES celebrada en 2013.

Por esta última razón, paso a exponer qué me ha aportado el premio y por qué es una buena idea que vosotros, estudiantes de tercero y cuarto, participéis sin pensarlo:
  • Distinción del resto. Está claro. Si pones a dos traductores con características similares y uno tiene el premio mientras que el otro no, quizá el cliente se decanta por el premiado.
  • Valor laboral. No es que haya asistido a muchas entrevistas de trabajo, pero la verdad es que los entrevistadores de las entrevistas a las que he asistido se han interesado considerablemente. Oh, y en vuestro CV seguro que luce a las mil maravillas.
  • Reconocimiento al trabajo bien hecho. Es una realidad. Que un jurado haya dictaminado que vuestra traducción es la mejor de entre las propuestas ofrece seguridad y aumenta la autoestima.
  • Retribución económica. Ya sea con uno de los primeros premios (600 euros brutos) o con uno de los segundos (300 brutos), nunca está de más hacerse con este dinero mientras se es estudiante.
Con esto no quiero decir que en caso de obtener uno de los premios vayáis a pasar de traductores noveles a traductores profesionales (¡ni mucho menos!), pero sí es cierto que quizá es un pasito más en esa dirección.

Cómo jugar vuestras cartas

Ahora que ya os he explicado de qué va esto, me gustaría daros cuatro pinceladas sobre cómo encarar una propuesta de traducción para este premio.

A muchos —yo incluido— os extrañará que sea posible escoger cualquier texto sobre el tema propuesto de entre 1.500 y 2.500 palabras y que, en cambio, el certamen no esté preconcebido como la presentación de las traducción de un mismo texto de partida, hecho que permitiría discernir entre mejores y peores soluciones dentro un mismo marco. Sea como sea, si a mí me lo preguntáis, creo que este es uno de los puntos del que podéis sacar más partido.

Veréis, no es lo mismo presentar un texto vacío que un texto repleto de escollos traductológicos. De hecho, cuanta más pólvora añadáis al invento, mejor os irá a la hora de luciros. Ya os digo ahora que no siempre es fácil encontrar un texto de entre 1.500 y 2.500 palabras sobre el tema que, además, presente obstáculos prácticamente infranqueables en su traducción, mas no me negaréis que el tema de este año, Literatura infantil y juvenil, da mucho, muchísimo de sí. Escoged fragmentos con poemas, con canciones, con rimas. Demostrad que la creatividad es uno de vuestros puntos fuertes y haced que se note en el resultado final. Emplead vocabulario rico y variado. No dudéis a la hora de decantaros por términos como "rielar" —si es que se da el caso, cuidado—. Lo que quiero decir es que necesitáis destacar y ponerle las cosas difíciles al jurado. No os conforméis con el primer texto que encontréis. Traducid como si fuera el proyecto de vuestra vida y, probablemente, si habéis encontrado un buen texto y lo habéis bordado en la traducción, ganaréis.


Dicho esto, espero haberos animado a reservar alguna que otra tarde para realizar una propuesta y, sin más dilación, me retiro a la vez que os vuelvo a redireccionar al sitio web de presentación del premio. Si tenéis alguna duda sobre lo que hay aquí escrito, no reparéis en poneros en contacto conmigo.

¡Mucha suerte y ya me contaréis!

EDITO: Me habéis hecho llegar que a algunos no os funciona la dirección que lleva a la página con la información sobre el premio. La plasmo idéntica a continuación con la esperanza de que os funcione: http://www.uvic.cat/es/premio-de-traduccion-andreu-febrer

EDITO 2: Me han comunicado que, al menos en los años pares, también se celebra la convocatoria del Premio Francisco Ayala de traducción EN/DE>ES (AR/FR>ES en años impares), por lo que el Andreu Febrer no es el único certamen en el que los estudiantes de traducción pueden participar, pero sí el único premio de traducción exclusivamente orientado a estudiantes del grado.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Opinión sobre el Módulo de multimedia y localización de software del METAV

Bueno, bueno... He vuelto. Sí, si es que alguna vez llegué, he vuelto. Veréis, hará cosa de tres meses empecé el prometedor Máster Europeo en Traducción Audiovisual que ofrece la UAB y, aunque ya os adelanto que he aprendido un montón y que creo que acerté al 100 % al decantarme por él, la intención real de esta entrada no es daros a conocer este dato, sino ofreceros un análisis detallado y actualizado a aquellos que estéis interesados en cursar un máster en traducción audiovisual a distancia en España. Que sí, que sé que a la que llegue verano va a haber una multitud de traductores que os documentaréis y compararéis másteres de traducción audiovisual y que, aunque con total seguridad daréis con la esclarecedora entrada de Pablo Muñoz, me parece muy apropiado ofrecer una visión más reciente de lo que se cuece en tierras METAVeras. Por esta razón, más o menos trimestralmente, mi propósito consistirá en arrojar algo de luz en cada uno de los módulos del máster a medida que los vaya completando para que valoréis si os convence.

Bueno, empezamos. Después de un verano en el que recién salido del horno del grado de Traducción e Interpretación, apenas traduje cuatro palabras, la oleada de conocimientos que me esperaba en el METAV fue toda una bocanada de aire que sirvió para darme cuenta de cuánto necesitaba ponerme al día en algunos campos específicos de la traducción. Olga Torres estuvo a cargo de presentar la primera unidad, que se centra en darnos la bienvenida al mundo de la localización además de describirnos algún que otro concepto trascendental como la internacionalización. Inmediatamente tras empezar a leer el contenido teórico vi que el módulo prometía.

Y así fue, una vez dejada atrás la teoría inicial, el invitado especial de la segunda y la tercera semana no fue nada más y nada menos que la cotizada localización de páginas web. La profesora, María Luz Martín, se encargó de que ambas unidades fueran muy amenas mientras que, al mismo tiempo, durante la primera unidad, nos enseñó a obtener el contenido que posteriormente localizaríamos de las páginas webs dinámicas, a presupuestar la localización de una página web y a realizar un informe de errores de localización. Tras haber entrado en materia y recibir con los brazos abiertos la tercera unidad del módulo, acabó apareciendo en escena la localización de páginas web en su máximo exponente. Ya os adelanto que, hasta justamente antes del inicio de estos dos temas, yo no tenía ni una mínima idea de lenguaje HTML y, claro, cosas de la vida, si uno pretende localizar páginas web pues... ya me entendéis. Bien, ahora que me he confesado, también os avanzo que si cursáis este módulo vais a aprender a identificar etiquetas traducibles y no traducibles, a introducir una imagen localizada en el código HTML, a crear una guía de estilo para ejercer de gestor de proyectos y, bueno, a afrontar un proyecto de localización web sin ningún tipo de complejo. La cuarta semana distó ligeramente de estos conocimientos tan nuevos que tanto anhelaba incorporar, pues se centra en las herramientas TAO. No obstante, la verdad es que para aquellos que no trabajen con ellas durante su día a día o cuyos conocimientos hayan quedado obsoletos después de su etapa universitaria, nunca está de más recordar qué hacía aquello y qué hacía lo otro. Sin duda alguna, un tema interesante en el que, además, se recordó mediante el ejercicio semanal cómo lidiar con la traducción de una guía.

Bueno: fanes, seguidores y adeptos (cuidado, de entre los que me incluyo), el profesor de la quinta semana fue nada más y nada menos que Pablo Muñoz, del célebre blog Algo más que traducir. Además, el hombre no llegó solo, pues trajo consigo un jugoso pan bajo el brazo llamado "localización de software" al que recibimos de muy buena gana. Antes de seguir, que quede claro: los retos de Pablo molan, y mucho. En esta unidad aprendimos a reconocer el texto traducible y el no traducible de las entrañas de un software (programadores, ya no os causaré más daño) y asentamos nuestros conocimientos sobre la traducción de HTML. Ya entrada la sexta semana, siguiendo con Pablo al mando, aprendimos a localizar software como Dios manda mediante el uso de Alchemy Catalyst. Una vez más, tal y como pasó con HTML, aunque mis conocimientos de programación eran inexistentes, descubrí que prestando atención y siguiendo la teoría todo iba a salir bien (y así fue). A decir verdad, hubo más caña con localización de software mediante el uso de Resource Hacker, pero creo que es mejor no soltar prenda para no aguaros la fiesta a aquellos que leáis la entrada y vayáis a cursar la siguiente edición. De aquí a un año me contáis lo que mola. Con esto nos metemos en la octava unidad, la última unidad de Muñoz en este módulo, que versó sobre la localización de aplicaciones de móvil. Esta fue, sin duda, la mejor unidad hasta la fecha. Fue es-pec-ta-cu-lar. Os avanzo que aprendí a traducir una aplicación para android y que pude ver el resultado en mi propio teléfono. Brillante e ilustrador. Tuvimos que tirar de ingenio para que así fuera, pero acabó resultando una unidad que dio mucho juego (y nunca mejor dicho).

A cargo de las dos últimas unidades tuvimos a José Manuel Dávila. Debido a la diferencia horaria la comunicación se resintió un poco, aunque la verdad es que los METAVeros no tuvimos ningún reparo en seguir dando caña por los foros. Las unidades nueve y diez consistieron en una introducción a la traducción multimedia. Vimos los entresijos de las obras multimedia y aprendimos que son productos en los que es trascendental la comunicación entre equipo. La verdad es que los ejercicios de la última unidad consistieron en devanarse los sesos considerablemente. Todo un reto.


Y hasta aquí mi breve reflexión sobre el este módulo del METAV. Os recomiendo encarecidamente el módulo, pues muy probablemente, tal y como me ha pasado a mí, pasaréis de no tener ni idea sobre algunos aspectos de la localización a poder manejaros estupendamente. Cursadlo, vale la pena. Palabra de Escribano.

miércoles, 16 de julio de 2014

¿Cómo justificar tus decisiones de traducción en un Trabajo Final de Grado?

Como quizá algunos habéis leído en mi presentación, este año finalicé el grado de Traducción e Interpretación. Del mismo modo, también presenté mi TFG bajo el título de “Traducción de fragmentos humorísticos de dos videojuegos”. Aunque es probable que un día acabe hablando de él (en concreto de todos los conocimientos que obtuve acerca del campo de la traducción del humor y la localización), lo que hoy pretendo es allanar el camino a todos aquellos estudiantes de traducción que a pesar de estar sobradamente dotados para desempeñar una excelente traducción en su TFG, se encuentran con más de un problema a la hora de justificar por qué han optado por una opción u otra. Y creedme, bien porque la nuestra es una carrera muy práctica o bien porque la teoría de la traducción se suele explicar durante los primeros años, los hay a montones.

Mi intención, lejos de remontarme a la monotonía puramente teórica, es presentaros una lista de técnicas y errores de traducción que saquen de un apuro a todo aquel que no sepa adónde acudir para justificar su trabajo práctico. Si habéis cursado o estáis cursando estudios de traducción, recordaréis en mayor o en menor medida su contenido, puesto que es altamente probable que algún profesor se refiriera a alguna de estas técnicas durante el primer o segundo año al intentar meteros en la cabeza que era preferible optar por “acoso escolar” en vez de por “bullying”.

Sin más dilación, os presento la lista de Amparo Hurtado con la que justifiqué las elecciones tomadas en la parte práctica. Aunque es cierto que existen otras listas similares, la mayoría coinciden en contenido o, al menos, son muy similares. Aunque a mí esta me funcionó genial, os animo a escoger una lista con la que os hayáis topado durante la realización del grado, puesto que si por algún casual, ya en plena ponencia ante el tribunal, os preguntaran el porqué de la elección, tan solo tendríais que replicar con la respuesta perfecta: tal profesor la utilizó en asignatura. De este modo, en un trabajo en el que uno de los máximos preceptos consiste en aplicar conocimientos adquiridos durante los cuatro años de carrera, demostráis que habéis sido suficientemente audaces como para rescatar recursos utilizados durante su transcurso que, además, son valorados por el claustro de profesores.

Tras explicaros por qué es recomendable su uso, me dispongo a mostraros cómo emplear estas famosas listas, pues, tal y como he mencionado arriba, esta constituye una tarea muy farragosa para más de un futuro traductor. En caso de que hayáis optado por la traducción de un proyecto inédito, solamente podréis justificar el porqué de una elección u otra desde vuestro punto de vista. En cambio, si os habéis embarcado en un proyecto que ya estaba previamente traducido (ya sea por un profesional o por un aficionado), además de justificar en primera instancia por qué habéis optado por una opción u otra, también tendréis la posibilidad de contrastar vuestras elecciones con las del primer traductor. ¡Cuidado! Esto no quiere decir que pretendamos desacreditar a la persona a cargo de la primera traducción, sino que, por el contrario, intentamos mejorar o justificar por qué creemos que otra solución habría resultado más atractiva.

A continuación os presento un ejemplo de justificación y uno de comparación de mi TFG que podéis tomar como modelo:

1) Justificación sin comparación

Muestra de un caso en mi TFG

Tal y como podéis apreciar, si detectáis algún cambio significativo entre el texto de partida y el texto meta, es probable que, sin haberos parado a pensar, hayáis aplicado una técnica de traducción. Si consultamos la lista que os he propuesto, coincidiréis conmigo en que aquí hay un caso de compensación. De esta manera, el siguiente paso para demostrar que sabemos de lo que hablamos será explicar en qué consiste esta técnica y, luego, hacer visible que esta se ha aplicado en los elementos analizados.

2) Justificación con comparación

Segunda muestra de un caso en mi TFG

En esta ocasión, como en el caso anterior, también se aprecia una justificación, sin embargo, ahora también nos servimos de la comparación. En primer lugar desvelamos a qué técnica ha recurrido el traductor original y seguidamente determinamos cuál hemos utilizado nosotros. Tras demostrar que somos capaces de explicar en qué consisten las técnicas y relacionarlas con los elementos analizados tal y como ha sucedido en el primer caso, tan solo nos queda convencer a nuestros lectores de por qué resultaría más efectiva (o no) nuestra traducción. Cabe destacar que el apartado de errores de traducción presentado en el documento inicial puede resultar de gran utilidad para identificar incongruencias traductológicas tal y como ha sucedido en el ejemplo presentado.
Antes de dar por finalizada esta entrada, añadiré un glosario en inglés en el que se aclaran conceptos traductológicos y en el que aparecen varias técnicas sobre las que he hablado hoy que podéis tomar a fin de complementar la primera lista.

¡Nada más por hoy! Estimados futuros traductores, espero que esta entrada os haya ayudado a solventar o, al menos, a arrojar un poco de luz sobre cómo afrontar uno de los apartados más importantes, sino el más importante, del apoteósico titán que supone la confección del trabajo final durante el último curso de Traducción e Interpretación.

martes, 1 de julio de 2014

Entrevista a Gemma Rovira, traductora de Rothfuss en España | La historia de Kvothe

La traducción literaria es, sin duda alguna, uno de los campos de la traducción con los que es más complejo trabajar. No solamente por la incesable cantidad de referentes lingüísticos con los que el traductor tiene que lidiar, sino por otros referentes de carácter extralingüístico cuya importancia en una obra puede ser crucial.

Portada de El nombre del viento

Poemas, canciones, acertijos... todos tienen cabida en los libros El nombre del viento y El temor de un hombre sabio del estadounidense Patrick Rothfuss. La concisión del autor a la hora de emplear una palabra determinada u otra es tal y tan detallada que, a no ser que los traductores encargados estuviesen totalmente enfrascados en la historia que se narra, habría sido increíblemente sencillo cometer un pequeño desliz. De hecho, imaginaos cuán ardua y compleja debieron de ser algunos de los escollos traductológicos para que Gemma Rovira —traductora de ambas entregas al español— nos revele que los traductores de las obras de Rothfuss estuvieron continuamente en contacto con él a través de un foro a fin de resolver las dudas que surgían a lo largo de la traducción.

Portada de El temor de un hombre sabioEsta relación tan cercana entre escritor y traductor no es algo que me sorprenda, puesto que aquellos que habéis leído los libros sabréis de la ingente cantidad de personajes, topónimos, linajes e incluso elementos gastronómicos que aparecen en ellos. Por fortuna, a medida que se va desmenuzando el adictivo contenido de la lectura, se tardan muy pocas páginas en darse cuenta de que Gemma Rovira completó un trabajo sensacional al dar respuesta a todas las adversidades arriba mencionadas y al trasladar el inconfundible estilo de Rothfuss.

Os dejo con la interesante entrevista realizada por la página oficial de los libros a Gemma Rovira.

lunes, 30 de junio de 2014

Presentación

imagen de mí
¡Hola!

Mi nombre es Eric —Escribano Barreiro—. Vaya, ¿a que ahora el nombre del blog cobra aún más sentido?  Tengo 23 años y digo que mi nombre es Eric Escribano Barreiro porque, al menos, así consta en el título universitario que obtuve al graduarme en Traducción e Interpretación por la Universidad de Vic.

A día de hoy soy traductor del inglés al español y al catalán y viceversa. Me siento cómodo en todos los campos de la traducción, no obstante, siento predilección por la traducción audiovisual. He aquí la razón por la que acabé cursando el Máster Europeo en Traducción Audiovisual que ofrece la UAB en el que, por cierto, "subí mis puntos de experiencia" en localización de videojuegos, localización de software, doblaje y subtitulación.

Sin más dilación, señoras, señores: bienvenidos a palabra de Escribano, blog dedicado al mundo de la traducción y las lenguas.