lunes, 2 de febrero de 2015

Babelcube: una manera de dar tus primeros pasos como traductor


Hoy me he propuesto presentaros un recurso que creo que puede llegar a ser de gran utilidad para todos aquellos traductores que acaban de salir del horno y que a duras penas tienen experiencia en el campo de la traducción. ¿Cuántos de vosotros habéis finalizado los estudios y os habéis sentido desubicados? Que si llamas a la puerta de tal empresa de traducción, que si rastreas todas las editoriales de una ciudad entera para ver si necesitan a alguien, que si te querrán como corrector en un periódico… Bueno, ya sabéis, nada nuevo que yo os cuente. La experiencia, al fin y al cabo, es un todo, y cuando no la tienes es justo lo contrario. A fin de fortalecer y, de paso, revitalizar esa tenacidad incansable con la que rastreáis el mercado en busca de oportunidades, os doy la bienvenida Babelcube, un portal que reúne a escritores que necesitan la traducción de sus libros y a traductores que, tal y como yo lo veo, suspiran por adquirir experiencia en el campo de la traducción además de querer sacarse algún dinerillo.


Tal y como veréis al entrar en el sitio web, Babelcube trabaja con más de 25 lenguas (me temo que ni el catalán ni el euskera se encuentran entre ellas) y su mayor atractivo es la posibilidad de escoger un libro que os apetezca traducir para luego proponer a su autor su traducción. "¿Y cómo funciona?" Os estaréis preguntando muchos. Bien, el traductor, tal y como os he explicado, escoge un libro de la lista presentada y propone a su autor su traducción. Este paso se completa mediante una pequeña prueba de traducción de un fragmento del libro que, una vez terminada, pasará a leer el autor o alguien de su confianza que conozca el idioma meta (lo sé, no es ni de lejos el mejor método, mas me limito a exponer los hechos). Si la traducción resulta del agrado del escritor: ¡premio! Vais a llevar a cabo la traducción del libro que os interesaba. ¡Dinero! Oigo que vuestra voz interior exclama atravesando el tejido temporal y espacial hasta llegar al lugar donde me hallo. Señores, señoras: calma. Sí, dinero, pero no directo y ni siquiera con total seguridad. La esencia de Babelcube es justamente esta. Aunque si una editorial os adjudicase la traducción de un libro ya tendríais asegurado el pago (como debe ser), el recurso que hoy se analiza no funciona así. Dejad que me explique, ¡no huyáis despavoridos!


Imagen de la lista de géneros que aparece en Babelcube

En Babelcube se puede escoger de entre una gran variedad de géneros.

Veréis, Babelcube propone el siguiente sistema: el traductor realiza de manera gratuita la traducción de un libro inédito en la lengua meta y, más tarde, una vez traducido, la faena realizada por el traductor quizá se ve recompensada en caso de que el libro traducido empiece a venderse. De este modo, los beneficios de las posibles vendas se reparten en tres partes: el autor, Babelcube y, cómo no, el traductor. He aquí la importancia de saber escoger el libro que queréis traducir, pues si optáis por uno que ya posee un respaldo importante de lectores a lo largo y ancho del globo es probable que su traducción acabe vendiéndose mejor que otro que no conoce ni Dios. Para dejarlo todo claro, os remito a la tabla de ganancias y a la explicación de cómo funciona de la misma página y adjunto el gráfico que presentan.

Imagen de la tabla de ganancias que aparece en Babelcube

Sistema de ganancias de Babelcube

No, no es el santo grial y no, a no ser que tengáis buen ojo y traduzcáis el siguiente Fifty Shades of Grey, dudo que os hagáis ricos. No obstante, es un recurso a tener en cuenta, cuya utilidad, desde mi punto de vista, se divide en dos vertientes.

1.    Si nunca habíais traducido nada como profesionales, es una buena manera de echar a rodar, puesto que vuestros currículos y perfiles de LinkedIn van a poder gozar de algo más de esplendor que el mero título de Traducción e Interpretación, que automáticamente pasará a estar escoltado por una vistosa entrada en la que se refleje la primera traducción de un libro como profesionales. No me negaréis que esta no es razón suficiente como para darle una oportunidad. Al fin y al cabo, tal y como empezaba la entrada, la experiencia es un todo y la inexperiencia, pues… ya os sabéis el resto. Seguro que aquel señor que valora si sois merecedores de aquel puesto de trabajo lo tiene ahora un pelín más difícil.

2.   Es una buena manera de obtener vuestras primeras recompensas salariales como traductores. Nunca se sabe, podéis acertar de pleno y obtener algún que otro ingreso decente. Al fin y al cabo, si el libro se vende, vosotros vais a ser los traductores detrás de su traducción y los que vais a cobrar a medida que suben las ventas.


Y ahora, con todos vosotros, un toque de realidad. Soy consciente de que son muchos en nuestro gremio los que desaconsejan traducir sin establecer previamente el pago correspondiente a la traducción. De hecho, lo diré bien claro antes de dar por terminada la entrada: no creo que esta práctica deba llevarse a cabo en más de una o dos ocasiones, para alzar el vuelo y tener algo a lo que aferrarse en entrevistas o procesos de selección, pues si no, siendo un asiduo de este sistema, lo único que se consigue es desprestigiar una profesión cuyo pago es merecido desde la traslación de la primerísima palabra sin necesidad de inventos ni rodeos. Las cosas claras: en la profesión real, si habéis traducido 1.000 palabras a 0,06 euros/pal., os tienen que pagar 60 euros y, de nuevo, siguiendo por la senda de la claridad, dudo mucho que con este sistema acabéis cobrando ni siquiera 60 euros por traducir uno de sus libros. Sea como sea, yo os informo de que es un recurso que está ahí y, a partir de aquí, sois vosotros los que tenéis que valorar si os es más conveniente dedicar esfuerzos a este inusual sistema o si, por el contrario, queréis agarrar al toro por los cuernos a la antigua usanza.


Por último, antes de dejaros con un vídeo, quería agradecer el chivatazo de la existencia de este recurso a Sílvia Jurado Hermida, una antigua compañera de clase que ya se ha embarcado en la aventura de Babelcube y a quien, desde Palabra de Escribano, deseamos mucha suerte.



Hasta aquí la entrada de hoy. ¡Hasta pronto!

EDITO: Una compañera del METAV, Inés Fernández Taboada, me ha hecho llegar esta entrada en la que habla sobre su experiencia en Babelcube. Os aconsejo leerla encarecidamente, puesto que a mí me ha resultado muy (pero que muy) esclarecedora.

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